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NACTO: Diseño urbano para tener calles mejor preparadas frente a las lluvias

NACTO: Diseño urbano para tener calles mejor preparadas frente a las lluvias

La última publicación de la Asociación Nacional de Funcionarios de Transporte de Ciudad, NACTO, es una guía sobre cómo las ciudades pueden diseñar sus espacios públicos para que estén mejor preparados para manejar las aguas lluvias y enfrentar las tormentas.

Desde la perspectiva del diseño urbano, la asociación, en colaboración con el área de Ciudades Sostenibles de la Fundación Summit, propone que son seis los principios que pueden orientar a los encargados del desarrollo de las ciudades a tener calles más resilientes.

En este sentido, mencionan la protección que hay que darle a los recursos naturales existentes en los entornos urbanos, la importancia de diseñar pensando la seguridad y la movilidad, y cómo se puede optimizar la infraestructura de acuerdo a la sustentabilidad.

Sobre la base de estos principios, en la guía se presenta una serie de ejemplos con calles fáciles de encontrar en cualquier ciudad y cómo quedarían si son intervenidas tomando en cuenta lo propuesto en la guía. A continuación te mostramos tres casos.

1. Boulevard 

La mayoría de las grandes avenidas fueron diseñadas para que los viajes en automóviles sean más eficientes, en desmedro de los peatones, ciclistas y el transporte público. Además, muchas de ellas son más anchas e inducen a que los automovilistas circulen a altas velocidad, por lo que se vuelven inseguras haciendo que el campo de visión de los automovilistas sea mucho menor y enfocado principalmente hacia adelante, sin concentrarse en lo que pasa a sus costados.

Pero, a pesar de este panorama, NACTO plantea que los boulevards o o grandes avenidas tienen un potencial en cuanto a la reasignación del espacio vial y la identidad de la ciudad que no debe quedar de lado.

Por este motivo, considera que hay cinco elementos que se pueden aprovechar, siendo uno de ellos los árboles, ya que juegan un rol fundamental tanto en el diseño urbano, en la identidad y en la seguridad. Al respecto, propone que su superficie sirve para la absorción de aguas lluvias y que si se extiende contribuye a ordenar el tráfico y hacer que la calle sea más angosta para los automovilistas, incitando a que bajen la velocidad. Asimismo, es necesario integrar la estética identitaria del lugar en la gestión de aguas.

El segundo elemento es resultado del primero y plantea que cada 100 metros, aproximadamente, los peatones puedan tener tener refugios mientras cruzan las calles. Frente a esto, se recomienda extender las acercas más allá de la zona de detención de los vehículos para que tengan donde esperar de manera segura en caso que no alcancen a cruzar en el tiempo establecido por los semáforos.

El tercer elemento es que en las paradas de buses también se pueden asignar espacios para la vegetación que permita absorber las aguas lluvias. La atención especial que se aconseja en este punto es que se plantea en lugares que sean de fácil acceso para su mantención y para la seguridad del personal.

El cuarto elemento es que las veredas intermedias entre las calzadas sean aprovechadas para poner infraestructura de bioretención del agua. Esto se puede ver favorecido si a las aceras se les deja una leve pendiente para que el agua escurra mejor.

El quinto y último elemento propuesto para este tipo de calles es que se asigne espacio vial para los ciclistas y así puedan transitar de manera segura en la avenida. En este caso hay que considerar que el pavimento debe ser permeable para que sea seguro para quienes transiten en bicicleta.

2. Calle comercial

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Las calles de barrios comerciales es muy común encontrarlas congestionadas no solo por los visitantes, sino que también por los camiones de carga y descarga de mercaderías que tienden a estacionarse en cualquier parte y obstaculizan el tráfico de diferentes medios de transporte.

Arreglar esta situación es posible a través de un diseño urbano en que se prioricen los medios de transporte que pueden transitar en estos sectores. Esto significa que los peatones, los ciclistas y el transporte públicos van a ser los primeros en la lista y en ese orden. Después, estarán los camiones y, por último, los vehículos particulares.

Para que esto sea así, también es necesario introducir cuatro elementos de diseño, según NACTO. El primero corresponde a las canaletas que, por un lado, sirven para capturar las aguas lluvias y favorecer que escurran y, por otro, para delimitar el espacio exclusivo para peatones.

El segundo, es la utilización de pavimento permeable a través de toda la calzada que puede terminar en un punto de descarga. El tercero consiste en reasignar el espacio vial para que los automóviles tengan menos espacio y el espacio que quede libre se pueda aprovechar en zonas de descanso para los peatones y en lugares para la vegetación que ayudan a capturar y retener las aguas lluvias.

En tanto, el último elemento es que los vehículos de carga tengan un espacio asignado para detenerse que se puede indicar a través del uso de distinto pavimento, el que también debe facilitar que el agua escurra para que no obstaculice esta función que es más importante que la carga y descarga de mercadería en caso de lluvias.

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3. Calle residencial

Una de las mayores preocupaciones de quienes viven en barrios residenciales es que tanto niños, adultos y personas mayores se puedan desplazar con total seguridad. Para contribuir en esto, es común que se instalen resaltos para reducir la velocidad de los automovilistas, pero no necesariamente logran el efecto deseaso.

Por esta razón, en la guía se menciona que una buena opción es aprovechar de instalar infraestructura para la retención de agua y que favorezca la movilidad segura de peatones y ciclistas en calles más angostas, obligando a los automovilistas a circular a menor velocidad.

Como se observa en la ilustración inferior, hay cuatro elementos de diseño que pueden ayudar. El primero corresponde a la vegetación que si se planta sobre una superficie capaz de retener el agua y que esté adyacente a la acera, evitará que se esparza.

El segundo son las extensiones de la vereda como bordillos en los que también es posible plantar arbustos que, por un lado, contribuyen a la captura de aguas lluvias y, por otro, hace que los peatones sean más visibles mientras transitan por las calles y sobre todo cuando las cruzan.

El tercer elemento consiste en los mismos bordillos, pero esta vez ubicados en parte de la calzada para asignar espacios particulares en ella, como estacionamientos para los vehículos de emergencia, según se plantea en la guía.

Por último, el cuarto elemento es la utilización de pavimento que facilita que agua corra por encima y que en la imagen se muestra en amarillo. Así, la idea es que si se instala en sectores adyacentes a la vereda, permita que las aguas lluvias lleguen a las alcantarillas.

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