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INNOVACIÓN Y CONSTRUCCIÓN

Innovación es sinónimo de progreso. En construcción se materializa como un aumento de competitividad y un potencial diferenciador entre competidores. La construcción es una actividad muy dinámica dentro de la economía de cualquier país, generando un alto porcentaje de empleo. Y mientras se reconoce el peso de este sector dentro del PIB, se mantiene en ligero ascenso el desarrollo tecnológico del mismo a pesar de las demostrables oportunidades de negocio que derivan de la innovación en construcción. Es un hecho que casi exclusivamente las grandes empresas reconocen los múltiples beneficios de la innovación en los procesos constructivos, sin embargo, las PYMES son el principal componente de este tejido empresarial y donde se requiere el mayor esfuerzo de concienciación.

Como respuesta a las necesidades presentes y futuras de la sociedad, se demanda un sector de la construcción evolucionado tecnológicamente, incorporando la innovación como estrategia de crecimiento sostenible y competitividad, respetuoso con el medio ambiente, seguro y de calidad. Con estos criterios de desarrollo se conseguirá además la aceptación y el reconocimiento social que evidencie la importancia de la construcción en todas las escalas.

Para alcanzar tal objetivo son varios los retos que la construcción tiene por delante. Uno de más relevantes es conseguir un modelo de negocio más sostenible. Por citar un ejemplo, la construcción en Europa consume alrededor del 40% de la energía, genera el 40% del total de los residuos y produce el 35% de emisiones de gases de efecto invernadero. Estos datos solo mejorarán con nuevas políticas de cambio que pasen por un análisis completo del ciclo de vida de los materiales, una correcta gestión de los residuos, el diseño de proyectos que tengan presente el impacto medioambiental, nuevas o más adecuadas técnicas constructivas, el establecimiento de metodologías comunes de evaluación energética y sellado de materiales…

Otro de los puntos fuertes que tiene pendiente la construcción es mejorar su competitividad dentro del mercado. Para ello es fundamental desarrollar y utilizar nuevos equipos y maquinarias que mejoren el rendimiento, o que se adecuen más a los trabajos. La implementación de nuevas tecnologías acordes a los tiempos actuales es fundamental para estar en sintonía con las necesidades modernas, ya que el sector de la construcción es uno de los más reacios a la utilización por ejemplo de las TIC’s. La estandarización, industrialización y automatización de los procesos, junto con una adecuada gestión interna, contribuyen también a un incremento de la productividad.

Una construcción de calidad y segura es otro de los valores añadidos que surgen de la aplicación de procedimientos innovadores dentro del sector. Extender la cultura de la prevención, adecuar los equipos a los trabajadores, industrializar procesos que faciliten las tareas y prevengan accidentes es reducir las tasas de siniestralidad, y por tanto, aumentar los beneficios.

Además de los objetivos citados, también es importante aumentar la motivación de las personas por participar de la construcción. Crear sistemas inteligentes que permitan la interacción de los usuarios con las edificaciones e infraestructuras y conseguir el confort de los mismos, debe constituirse como uno de los principios claves a la hora de establecer un nuevo modelo de negocio.

Por todo ello la innovación se revela como una estrategia empresarial capaz de generar importantes oportunidades de negocio y beneficios.

Por Vanesa Gonzalo Sánchez